Visitando Alepo durante la posguerra

ciudad de Alepo

Que no se podía, que me arrestarían, que me metería en serios problemas, que esto era Siria, un país en guerra, y que era mejor no jugármela.

Era lo que no paraba de decirme un agente turístico quien afirmaba que lo más inteligente sería que le comprase uno de sus tours para ir Alepo. Sí, claro.

Yo me mostraba escéptico, más que nada porque me habían llegado voces de que aquel tío era un mentiroso, que no era de fiar, así que decidí investigarlo por mi cuenta.

Para toda la información práctica, no te olvides de leer mi guía de viaje a Siria

 

visitar Aleppo

 

Ya en Damasco, conseguí el contacto de un joven sirio llamado Abdul – en realidad, no se llama Abdul, pero es para proteger su anonimato – que vivía en Alepo. Hablamos por teléfono. Se le veía un tipo educado, leído, que sabía lo que se decía y es que al parecer, el tío trabajaba para la ONU en Alepo.

Le conté mi situación, y me dijo que no había problema alguno, que los extranjeros podían viajar a Alepo en autobús, que me esperaría en la estación y que además, me podía quedar en su casa. Más suerte no podría haber tenido.

Después de pasarme tres días absolutamente increíbles en Damasco recorriéndome los callejones del casco antiguo a base humus, fatteh, y de cortarme el pelo en el barrio chií, me dirigí a la estación de autobuses de Damasco, la cual había cambiado de ubicación debido a que la original estaba en obras.

qué ver en Damasco
Épico Damasco

Hello, for Alepo?

Yes, yes, welcome, welcome – me dijo con una sonrisa.

Le pagué el equivalente de unos 7€, un precio muy modesto comparado con los 400€ que me pedía el agente turístico para llevarme y pernoctar en Alepo.

Me subí al autobús. Estaba lleno de militares. Ya lo sabía. Un tipo de Damasco me había dicho que la mayoría de los pasajeros del autobús de Alepo eran jóvenes soldados.

Me senté al lado de uno de ellos, un soldado sirio de unos 30 años que traía el careto de Bashar Al-Assad de fondo de pantalla del móvil.

Lo saludé con mi árabe macarrónico, pero no pareció importarle demasiado mi presencia.

 

El camino hacia Alepo

Arrancamos. Por sorpresa para muchos, el centro de Damasco estaba totalmente intacto, como si en el país nunca hubiese habido guerra, pero a medida que íbamos avanzando, me di cuenta de que las afueras de la capital no habían corrido la misma suerte y es que por allí por donde miraba, lo único que veía era destrucción. 

Era la primera vez que era testigo directo de las consecuencias de una guerra reciente.

Con la cara llena de perplejidad, empecé a sacar fotos a través de ventana y fue entonces cuando por fin desperté la curiosidad de aquel joven soldado.

Journalist?

No, no, I am a tourist.

Oh… Which country?

I am from Spain.

SPAIN!

viajar a Alepo
En algún lugar de Alepo…

A partir de ahí, la cosa cambió. Como buen árabe, el colega era un verdadero fanático del fútbol y aunque yo no lo sea para nada, me gustaba verle contento y es que el fútbol español era su pasión y yo debía de ser el primer español que jamás conoció.

Poco a poco, los sirios de nuestro alrededor se empezaron a dar cuenta de que entre ellos viajaba una persona que iba a Alepo por motivos turísticos y desde entonces, me convertí en el centro de atención del autobús.

Nos esperaba un trayecto de casi 9 horas. Sí, 9 horas.

Alepo se encuentra a 369km de Damasco, pero el tramo a partir de Homs no está controlado por el Gobierno, por lo que para evitar peligros, los vehículos usan una carretera alternativa bastante más larga, pero lo que de verdad te hacía perder el tiempo eran los controles militares, lo cual se agradece porque dichos controles son los que realmente te hacen sentir seguro cuando viajas por Siria.

Había tantos que hasta perdí la cuenta, pero fueron entre 10 y 20 controles.

La flecha verde indica la carretera que usamos para llegar a Alepo

Nos íbamos parando cada dos o tres horas, momento en el que mi amigo militar aprovechaba para comprarme un shawarma o ofrecerme lo que sea,  aún cuando le había dicho que no quería nada.

No se separaba de mí, ni para ir al lavabo. El tío sentía la obligación de protegerme y el resto de pasajeros no podían evitar mostrar cierta preocupación ante el hecho de que me iba solito a Alepo, pero yo les decía que en la estación habría un amigo sirio esperándome.

Todos eran muy buena gente, y les estoy agradecido por haber querido ciudar de mí.

El camino, sin embargo, transcurrió con total normalidad, sin ningún incidente. De vez en cuando, los soldados se subían al autobús, pero jamás me hicieron pregunta alguna a pesar de poseer un pasaporte extranjero.

Después de un viaje de casi 9 horas, por fin llegamos a Alepo.

Para toda la información práctica, no te olvides de leer mi guía de viaje a Siria

lugares que visitar en Alepo
Una fachada destruída en Alepo

 

La llegada a Alepo

Mi amigo Abdul me reconoció enseguida, no por mi cara, sino por las pintas que traía en medio de tanto soldado.

Nos subimos a un taxi con dirección al centro. Era de noche, así que no veía mucho, pero era Navidad, 27 de diciembre para ser exactos, y las calles del centro de Alepo estaban decoradas con luces navideñas.

De verdad esto era Alepo?

Me llevó a un restaurante, muy elegante por cierto, de estos en donde los camareros te llaman Sir y te hacen una media reverencia cada vez que les pides algo.

Teníamos una mesa reservada y el restaurante estaba lleno, lleno de sirios con un poder adquisitivo claramente alto.

Qué vas a beber? – Me dijo

Después de aquel viaje, lo que más necesitaba era alcohol, pero todavía no sabía qué clase de árabe era Abdul, así que preferí preguntárselo yo a él.

No sé, tú que vas a tomar?

Bueno, yo pediré vino, tú pide lo que quieras.

Perfecto. Nos trajeron un vino francés exquisito, de los fuertes y con cuerpo que tanto me gustan. Pedimos de todo, muchísima comida, todo platos sirios, buenísimo. Qué bueno que estaba todo.

Lo último que me esperaba al acabar de llegar a Alepo era poder comerme aquel festín.

Ves aquel grupo de gente allí? – Me dijo. Son dos familias famosas de toda la vida de Alepo y de las pocas de su clase que rehusaron marcharse durante la guerra.

conflicto de Alepo
Una de las mejores fotos que saqué de Siria

 

Visitando la parte antigua de Alepo

Entre las decoraciones navideñas y el ambiente festivo del restaurante, aún siendo consciente de toda la destrucción y lo que había sufrido la gente de Alepo, de momento, no había visto nada más que cosas positivas.

Se trataba de una cara de Alepo, pero había otra.

Al día siguiente, nos dirigimos al casco antiguo, donde por fin lo entendí todo.

Destrucción…

guerra Alepo

La parte antigua de una de las ciudades más antiguas del mundo estaba prácticamente destruida, vacía, sin alma alguna.

Se hace difícil poder expresar con palabras lo que uno siente, pero hace falta tener sangre fría para no derrumbarse.

Se puede visitar todo, en serio, y puedes entrar al edificio que te de la gana, sin ningún tipo de restricción, menos a la Gran Mezquita de Alepo, una de las mezquitas más importantes del país, un edificio que hoy ya no existe y que cuya entrada está guardada por unos soldados quienes me impidieron entrar.

Por muy poquito dinero, también entramos en la Ciudadela de Alepo, que a pesar de tener centenares de agujeros de bala en sus paredes, todavía sigue en pie y es que nunca fue tomada por los grupos rebeldes, sino que esta era la base del ejército sirio.

niños Siria
Unos niños, en la Ciudadela de Alepo

A lado de la ciudadela, había una cafetería tradicional, muy famosa y grande, que estuvo cerrada durante todos los años que duró la guerra, pero que abrieron recientemente.

Había gente alrededor de la ciudadela, pero no mucha, y a parte de éso, también estuvimos deambulando por todas las calles fantasmagóricas del casco antiguo, pero no se veía vida alguna, menos en alguna zona muy específica.

cosas qué hacer en Alepo
A pesar de la destrucción, algunos negocios están reabriendo

La vida se había esfumado completamente.

Según contaba Abdul sin embargo, la gente está poquito a poco volviendo, por lo que algunos negocios están reabriendo y muchos edificios están siendo reconstruidos.

Tardarán muchísimo tiempo en recuperarse y debido a que muchos sirios huyeron del país, será también difícil volver completamente a la normalidad.

gente alepo

 

La otra cara de Alepo

Después de visitar la parte destruida de Alepo, volvimos a la parte, digamos, más habitable de la ciudad.

Aquella zona estaba intacta y además, había bastante vidilla, como si nunca hubiese sucedido nada.

Mercados alegres, cafeterías, un cine, sin contar con todos los bares, restaurantes y iglesias de la parte cristiana, porque por si no lo sabías, en Alepo existe una gran comunidad cristiana, como en todo Siria.

iglesia Alepo
Una iglesia armenia en pleno centro de Alepo

Con algunas compañeras de Abdul también trabajadoras de la ONU, nos fuimos a comer, a fumar shisha, a visitar iglesias y hasta me llevaron a un parque en donde tenían un simio en una jaula y que era famoso porque llevaba allí encerrado desde antes de la guerra – obviamente no estoy a favor del maltrato de animales, pero me parece un hecho curioso.

En fin, muchísima vida y, en general, la gente se veía contenta, como mínimo en apariencia.

Me contaba Abdul que a pesar del conflicto y de la guerra en Alepo, la vida aquí había seguido con relativa normalidad – relativa.

Para ponerte en contexto, Abdul trabajaba para la ONU como topógrafo de UN Habitat y su función es dibujar y crear mapas en donde clasifica los distintos barrios o distritos de acuerdo a su grado de destrucción. O sea, que el tío era un pozo de sabiduría con respecto al tema y además, había vivido en Alepo durante todo el conflicto.

Volviendo al tema, para que entiendas.

Una buena parte de Alepo, mayoritariamente el casco antiguo, fue ocupada por Al Nusra, un grupo terrorista de ideología parecida al Estado Islámico – en la guerra civil de Siria hay decenas de bandos. Habían otros bandos de rebeldes, pero Abdul siempre se refería a este grupo.

Lo que te quería decir es que Alepo es una ciudad gigantesca, de varios millones de habitantes (bueno, solía serlo) y los de Al Nusra ocupaban un porcentaje de la ciudad, que según Abdul, era del 30%, y dado a que estaban totalmente rodeados por el ejército sirio, pues la vida fuera de esta zona podía seguir, más que nada porque Alepo es muy grande, quizás tanto como Madrid.

Una tienda completamente operativa

Sin embargo, esto no significa que el resto de la ciudad fuese segura, ya que los de Al Nusra se dedicaban a lanzar morteros contra la zona cristiana, la universidad y contra la población en general, por lo que mucha gente se marchó, pero ello no impidió que muchos se quedasen.

De hecho, Abdul me decía que su universidad seguía abierta y que la razón por la que los estudiantes seguían yendo era porque de lo contrario, creían que los de Al Nusra habrían ganado.

Después de un bombardeo sin precedentes con la ayuda de los rusos, Alepo fue liberada en 2016.

 

Así que, es seguro visitar Alepo?

Lo primero que debes de saber es que este no es un artículo político, ni intenta serlo.

Simplemente te estoy contando la situación de lo que vi en Alepo con mis propios ojos y todo los eventos mencionados, tanto recientes como pasados, están basados en la opinión de un sirio aparentemente apolítico.

vistas de Alepo
vistas de Alepo

Esto no es propaganda y debido a que muchos lectores me lo han preguntado, quería decirte que a día de hoy, visitar Alepo es seguro, pero que por si acaso, te recomiendo que te quedes en el centro de la ciudad y no te pierdas por los suburbios, no únicamente porque podría no ser seguro, sino porque podrías llamar la atención de los militares o, en el peor de los casos, ser arrestado.

Recuerda de leer mi guía de viaje a Siria para toda la información práctica.

Y también, con el fin de inpirarte, lee los lugares más bonitos que visitar en Oriente Medio.

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6 comments

  1. Gracias por tus comentarios. Tenía planeado ir a Siria el próximo año pero … si No puedo como viajero independiente, lamentablemente no lo haré .

  2. Hay una foto en la que Alepo, por los colores y la mezquita con la cúpula azul, me ha recordado a Amman. Por cierto, se dice que los 3 mejores países para comer en Oriente Medio son Jordania, Líbano y Siria, enhorabuena Joan por poder visitarlos y que nos lo cuentes.

  3. Gracias por esta guía de Siria y tu visión actual. Me ha conmovido, la he conocido muy bien antes de la guerra. Vale la pena volver para visitarla de nuevo. Su cocina es esquisita y la gente encantadora.

  4. Es un viaje pendiente que tengo y lo que busco responder es: según tu experiencia allí, qué tipo de preparación crees que hay que tener para ayudar a las personas y el país en general?
    Gracias!

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