Cuentos de los pueblos nubios de Sudán

El siguiente artículo es una narración en primera persona sobre mi experiencia en los pueblos nubios de Sudán, uno de los lugares más increíblemente puros de todo el país

Por allí andaba yo, en medio del desierto, sin rastros de civilización alguna, ni animales ni plantas, excepto por unas pequeñas chabolas aisladas que se divisaban a lo lejos y arena golpeándome en la cara por culpa del viento. Yo me dirigía a Abri, una pequeña aldea habitada por nubios, asentada en las orillas del río Nilo. La pequeña caravana me había abandonado en aquella desértica carretera a mi suerte, intentándome convencer de que el río se encontraba 3km al oeste.

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Nubios de Sudán

 

Pero de repente, como si de un deseo se tratase, apareció de la nada un hombre llamado Megzub, un nubio con un perfecto inglés que conducía un escarabajo de los años 50 de marca irreconocible, como si estuviese sacado de una película.

Megzub: Hola, a dónde vas? Buscas hotel?

Llevaba menos de 24h en Sudán, pero después de haberme pasado alrededor de tres semanas en Egipto, sin querer, aprendí a desarrollar una habilidad que consistía en ignorar a cualquier local que tratase de venderme cualquier tipo de bien o servicio.

Megzub: Ei, buscas hotel o no?

El nubio insistía, y dado que éramos los únicos seres humanos a tres quilómetros a la redonda, estábamos en medio de un desierto y no tenía ni idea de a dónde dirigirme, decidí establecer conversación.

Yo: Bueno, la verdad es que sí. Tenía la intención de pasarme un par o tres de días en Abri.

Megzub: Yo soy el dueño de un hotel, si quieres le puedes echar un vistazo.

Yo: No sé, cuánto cuesta tu hotel?

Con cierto grado de timidez, me respondió que cobraba 200SP (11$) por noche. No obstante, dado a que en Egipto y Wadi Halfa me había acostumbrado a nunca pagar más de 4$, el hotel me pareció estar un tanto fuera de presupuesto.

Yo: Hay algún otro hotel en Abri?

El nubio, sin mostrar signo alguno de tratar de convencerme, me respondió que sí, que había otro hotel que cobraba 30SP (2$) por noche.

Megzub: Si quieres, te puedo llevar hasta allí.

Yo: No gracias. Preferiría ir a pie.

Megzub: Que no te voy a cobrar nada, si me viene de camino!

Todavía no acaba de entender aquella mezcla de sinceridad y hospitalidad combinada con querer hacer negocios, pero durante los siguientes días, aprendí que la honestidad pura es un atributo muy valioso para los sudaneses, y en especial, los nubios. Megzub me llevó hasta el hotel de las 30SP el cual, como era de esperar, no era nada acogedor.

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Una familia sudanesa de los más simpática

Llevaba incontables días durmiendo en agujeros negros, así que al final, decidí alojarme en casa de Megzub, pero no sólo porque su hotel era mejor sino porque Megzub era una de estas personas que sabes que te ayuda de todo corazón, independientemente que le puedes generar dinero o no. Como todavía me seguía viendo un tanto dudoso, me ofreció un generoso descuento el cual, a petición suya, no voy a mencionar en el artículo.

Durante mi estancia, Megzub me llevó a dar alguna vuelta en coche, así como me ayudó a encontrar algunas cosas que tenía que comprar. Al cabo de un par de días me enteré de que Megzub también trabajaba como taxista, pero aún así, nunca quiso pedirme dinero.

 

Quiénes son los nubios?

Los nubios son un grupo étnico originados en lo que sería hoy Egipto y Sudán. Los nubios, una de las etnias más antiguas jamás conocidas de todo África, tienen una larga historia que se remonta en la época de la dinastía egipcia, y que gobernaron gran parte de Egipto durante el siglo VIII A.C. Los nubios poseen ciertas diferencias culturales, identificadas en su literatura, música y poesía y hablan su propia lengua, que aunque parezca difícil de imaginar, es una lengua que no está escrita. Actualmente, los nubios viven repartidos por el sur de Egipto, y el norte de Sudán, asentados en el río Nilo.

Un campesino nubio trabajando el campo
Un campesino nubio trabajando el campo

La vida en la Nubia del norte de Sudán

Abri es una pequeña aldea compuesta de cuatro calles sin asfaltar que, aunque parezca mentira, es una de las principales localidades de la región, ya que es el único pueblo con tiendas y en donde ocurre el mercado todas las semanas. Los habitantes de Abri y el resto de aldeas nubias llevan una vida muy tradicional y conservadora, quienes llegan incluso a casarse con sus primos. Aquí todos son familia.

Un sudanés: Nunca viene ningún forastero a vivir aquí. Por eso, tengo más de 120 primos en el pueblo!

Niños correteando con sus burros, grupos de locales juntándose para comer foul (plato típico sudanés) y decenas de miradas sonrientes esperando a que les prestes atención. Abri (y las demás aldeas nubias) es un lugar en el que perderse, a través de adentrarse en su cultura y dejarse llevar por su hospitalidad, tan descomunal, que uno no puede continuar con su camino sin que le inviten a tomar el té o a comer un plato de foul cada 100 metros.

Un niño con su burro, en Sudán
Un niño con su burro

Sudán es uno de los países con uno de los menores índices de HDI (Human Development Index). Fuera de la capital, no hay el menor signo de industria ni infraestructura moderna. La gente es muy pobre y la gran mayoría llevan una vida de autosuficiencia. La leche en polvo es uno de los alimentos básicos para las familias sudanesas:

Megzub: El coste de 20kg de leche en polvo, el consumo mensual de una familia sudanesa, equivale al cincuenta por ciento del salario de una profesora de primaria.

Sudán es un país barato al que viajar, pero aún así, si lo comparas con los salarios y el nivel de vida de los ciudadanos, los precios sufren una continua inflación astronómica a petición del gobierno.

La vida es muy dura para los sudaneses, especialmente en las grandes ciudades, cuyos habitantes tienen que pagar alquileres y no tienen la oportunidad de beneficiarse del campo. No obstante, Megzub me contaba que en Abri, como mínimo, tenían la suerte de poder aprovecharse de las maravillas que el río Nilo puede ofrecer.

Por qué sabes qué? El río Nilo es una maravilla de la madre naturaleza. Sudán es un desierto en el que no hay absolutamente nada. Es un jodidísimo seco y feo desierto, pero aún así por allí donde pasa el Nilo, la tierra cobra vida y se vuelve fértil y apta para el cultivo, dando lugar a extensos campos verdes cultivados al lado de dunas de arena gigantescas.

Ir a recorrer los diferentes campos de cultivo es toda una experiencia, así como deambular por las distintas aldeas, y conocer a familias nubias quienes salen corriendo de sus casas, sonriendo, con prisas, curiosos, despertadas por la llamada de algún amigo suyo, en motivo de relacionarse con un extranjero.

Plantando palmeras en Sudán
Plantando palmeras

La construcción de la presa. Es el fin de los nubios?

Megzub, un hombre sabio y con cierto carácter revolucionario, me contó que el régimen dictatorial de Sudán, liderado por un hijo del mal llamado Omar Hasán Ahmad al Bashir, pretendía construir una presa la cual, como ya había pasado en el sur Egipto, acabaría con todas las aldeas nubias, hundiéndolas bajo las profundidades del río Nilo. Miles de nubios habían salido ya a la calle a protestar, manifestaciones a las que el gobierno sudanés había respondido con violencia.

En Abri, los nubios ya habían escrito canciones reivindicativas en contra de la construcción la presa, cuya letra fluía por los restaurantes y cafeterías.

Mujeres nubias de Sudán

Megzub: Mucha gente ha ido a la cárcel por cantar esta canción

Parecía que la ambición del gobierno por construir esta presa no tenía fin, pero había un problema, y es que el gobierno de Sudán no disponía de los fondos necesarios para su construcción, así que recurrió al rey de Arabia Saudita, intentándole convencer de que la construcción de la presa no afectaría a terceras personas, ya que aquello era una región no habitada.

Megzub: El rey Abdullah le denegó el dinero porque tenía ciertas sospechas de que había varios asentamientos nubios en los alrededores del Nilo.

Tal descabellado e infame era su proyecto, que ni uno de sus mayores aliados decidió apoyarle en su demoníaco plan. Sin embargo, Omar no se terminó a dar por vencido:

Megzub: Un día, vimos a un grupo de 5 o 6 chinos por los alrededores de nuestras aldeas, estudiando y tomando medidas del río

Yo: En serio? Y qué pasó entonces?

Megzub: Los asesinamos. A dos de ellos. Los ahogamos en el río y los demás se marcharon corriendo

Obviamente, Megzub no estuvo presente en el asesinato, sino unos conocidos y amigos suyos del pueblo.

Yo: Y cómo está la situación ahora?

Sabías que hay una persona en Abri que tiene un cargo importante en la Casa Blanca? Dicha persona le habló de la gravedad del asunto a Obama en persona. Ante tal obscenidad, Obama le escribió personalmente una carta al presidente de Sudán, advirtiéndole de que si construía la presa, tendría serias consecuencias. O sea, que de momento, parece que estamos a sano y salvo.

Qué harías tú ante la situación de estar a punto de perder tu casa y tu tierra natal por culpa de un régimen dictatorial a quien no le importa el bienestar de sus ciudadanos?

Un sudanés volviendo del mercado con su burro
Un sudanés volviendo del mercado con su burro

 

Más información para visitar las aldeas nubias

Cómo llegar – Abri se encuentra a 182km de Wadi Halfa. Salen buses cada hora, aproximadamente. Precio: 60SP (3.5$)

Dónde dormir – Hay un hotel de 30SP (2$) la noche, en habitaciones con 5 camas a compartir con otros sudaneses. El hotel de Megzub cuesta 200SP (11$), y cuenta con habitaciones dobles individuales, lavabos limpios, desayuno y la amabilidad y sabiduría de Megzub.

Contacta con Megzub – Tiene dos teléfonos: 0122886586 y 0911220984

 

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Nubios de Sudán

 

4 comments

  1. Molt interessant Joan, avui per primera vegada he llegit els teus articles i m’han agradat molt. Sóc la Mercè Pérez de Roses. Trobo que estàs fent una bona feina perquè fas arribar a la gent coses que no els arribaria mai per cap altre canal. Un petó molt gran des d’aquí, el teu poble.

    1. Mercè, la meva tutora de 1r d’ESO 🙂 ? haha Hola! Moltes gràcies! La veritat és que porta moltíssima feina i és molt difícil combinar-ho mentres viatjo, però a l’hora és molt gratificant i espero un dia poder viure d’això completament. En fi, espero que tot vagi molt bé. Dóna records a la resta dels profes, especialment al sr. Jordi Comas :p Una abraçada,

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