El día que me acusaron de ser un espía del Estado Islámico

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Un día, el ejército libanés me acusó de ser un espía del Estado Islámico. Cómo llegó a suceder?

Durante mi viaje al Líbano, un día decidí ir a visitar el muro que separa el Líbano de Israel. Durante las últimas décadas, ambos países se han visto sumergidos en varias guerras y conflictos, la última tuviendo lugar en 2006. A día de hoy, todavía se consideran enemigos y las relaciones diplomáticas son nulas. La frontera que los separa es considerada una de las más tensas del mundo mundial.

La línea que delimita este par de países de Oriente Medio tiene una longitud de 79km, siendo la mayor parte inalcanzable, ya que se encuentra demasiado lejos de la carretera. Sin embargo, me dijeron que había una parte en la que podías aproximarte hasta tal punto que podías incluso tocarlo. Me gustó la idea y decidí aventurarme hasta el famoso muro.

El muro que separa Israel del Líbano
El muro que separa Israel del Líbano

Después de estudiarme el mapa, pude averiguar que el área está literalmente localizada en medio de la nada, con lo que llegar hasta ella en transporte público puede resultar un tanto complicado. Tuve que coger un par de buses, un taxi compartido, y tan pronto como fui capaz de divisar el muro, le dije al taxista que parase. Me bajé y allí estaba yo… en medio de la nada y al lado de una de las fronteras más sensibles del mundo.

 

La bienvenida del ejército libanés

Con mi cámara cargada en el hombro, empecé a caminar a lo largo del muro con una amplia sonrisa en mi cara. Me cubría una cierta sensación de piel de gallina. Sin embargo, después de haber andado unos 500 metros, me encontré rodeado a diestro y siniestro de los tanques y soldados blancos característicos de las Naciones Unidas. Estaban por todas partes. De repente, me quedé como paralizado. No sabía qué hacer o cómo comportarme, así que intenté actuar de la manera más naturalmente posible:

Yo: Hola…!

Demasiado natural… Pero pareció que a dichos soldados no les importaba mi presencia lo más mínimo, así que simplemente me devolvían el saludo. Pero de repente, me crucé con miembros del ejército libanés, y la verdad es que estos no fueron tan amigables. A medida que iba avanzando, diferentes soldados no paraban de pedirme el pasaporte. No había lugar para disfrutar…

Continué con mi camino, hasta que un coche militar libanés se paró enfrente de mí:

– Soldado: De dónde eres?

– Yo: De España

-Soldado: Qué estás haciendo?

– Yo: Nada, estoy andando y vine a ver el muro

– Soldado: Por qué querrías ver el muro?

– Yo: No sé… Creo que es bonito de ver. Me mola

-Soldado: Por qué razón llevas una cámara?

– Yo: Simplemente quería echarles fotos a aquellos grafitis.

– Soldado: Súbete al coche

A la izquierda, el Líbano, y la derecha Israel
A la izquierda, el Líbano, y la derecha Israel

 

La sala de interrogatorios

Una vez dentro del coche, el soldado llamó a alguien por teléfono. Las únicas palabras que fui capaz de entender fueron: ‘’Spania, Camera’’.

Me llevó hasta una base militar y me dejó en una pequeña sala. Acto seguido, apareció su capitán. Me hizo el mismo previo interrogatorio y luego dijo:

– Capitán: Sabías que esta zona está controlada por Hezbollah?

– Me: Pues no, no lo sabía (Mentira, claro que lo sabía)

Por si no lo sabías… Seguramente habrás escuchado innumerables veces la palabra Hezbollah, pero qué significa exactamente? Hezbollah es un partido político de musulmanes chíitas. El Parlamento libanés está divido en multitud de grupos religiosos e ideologías, y Hezbollah controla aproximadamente el 7%, además de varias partes del país. Las áreas controladas por Hezbollah están estrictamente restringidas, y por supuesto, cualquier actividad periodística no está permitida. Es una historia muy larga, pero básicamente, dicho grupo tiene conflicto con numerosas organizaciones y países, desde Estados Unidos a Israel, pasando por el mismísimo Estado Islámico. Los últimos ataques terristas occurridos en el Líbano, han apuntado única y exclúsivamente a territorio de Hezbollah. Tal es la gravedad del conflicto, que el partido es demasiado paranoico como para a dejar a nadie deambular libremente por su zona. Esta fue una de las principales razones por las que fui detenido.

– Capitán: Sabes por qué estás aquí?

– Yo: Supongo que porque esta es una área de Hezbollah en la que me paseaba libremente con una cámara, a parte de que es también una de las fronteras más sensibles del mundo?

– Capitán: Sí, pero también porque potencialmente, podrías ser un espía

– Yo: Qué tipo de espía?

– Capitán: Del Estado Islámico o Israel

– Yo: No sé qué decir. Sólo soy un turista que estaba interesado en ver el muro

– Capitán: Es la primera vez que vemos a alguien andando sólo a lo largo de la frontera. Normalmente, los pocos extranjeros que acuden, vienen en coche y acompañados por un libanés

– Yo: No sé… Ojalá tuviese un coche y a un amigo libanés que me acompañase, pero no los tengo

– Capitán: Hemos recibido varias llamadas de diferentes personas preguntando por ti. Nos hacían muchas preguntas. Nunca podemos estar seguros

Por lo visto, me había hecho famoso en el pueblo

Un pueblo israelí al otro lado de la frontera
Un pueblo israelí al otro lado de la frontera

 

Unas fotos viejas que encontraron, no ayudaron demasiado

Después del interrogatorio, quisieron comprobar todas y cada una de las fotografías de mi iPhone y mi cámara. Tenía fotos de los últimos 4 o 5 meses y a decir verdad, no me importaba en absoluto que viesen mis fotos personales. Lo que sí que me preocupaba, es que sabía que si encontraban aquellas fotos que les eché a unos soldados en Beirut, no ayudaría a mejorar demasiado mi situación.

Obviamente, las encontraron.

– Capitán: Por qué motivo tienes estas fotos?

– Yo: No sé, simplemente hago fotos a cualquier cosa que me parezca interesante… Creo que es exótico

– Capitán: Exótico?

– Yo: Me refiero a que en mi país no te encuentras a soldados armados con metralletas en cada esquina de la ciudad.

Me las borró todas, juntamente con un par de fotos que tomé en otra área de Hezbollah llamada Bourj el Barajneh. Por suerte, las había tomado hace ya días, así que las tenía ya guardadas en mi ordenador.

Soldados libaneses en Beirut
Soldados libaneses en Beirut

– Capitán: Bueno, conoces a alguien en el Líbano?

– Yo: Sí, conozco a mucha gente, pero quizás podrías llamar a mi amigo Hadi

– Capitán: Dame su número

El capitán llamó enseguida a Hadi y por lo menos, nuestras historias concordaban. Luego me dijo:

Capitán: OK, espérate aquí

Como no tenía mi teléfono, no tengo ni idea de cuánto rato estuve esperando. Lo único que sé es que fue una espera larga y aburrida. Pero la verdad es que se portaron bien conmigo, e incluso me trajeron café y un plátano. Será cosa de la hospitalidad libanesa? Les ofrecerán plátanos también a los acusados potencialmente de terroristas?

La carretera que pasa a lo largo del muro
La carretera que pasa a lo largo del muro

 

Parece ser que en el ejército español ya conocen mi nombre

Después de una larga espera, el soldado entró. Me dijo que el ejército español tiene presencia en el Líbano, así que el capitán llamó al General español para preguntarle por mi persona. Acto seguido, el General contactó con alguien de mi gobierno (o la embajada) para comprobar si tenía algún que otro registro sospechoso. Estaban esperando su respuesta.

Soldado: Estás bien? No tienes que tener miedo, pero es que necesitamos estar seguros de que no eres un espía

Yo: No estoy asustado. Sólo estoy hambriento

Los grafitis (o dibujos más bien de la frontera)
Los grafitis (o dibujos más bien de la frontera)

 

Al final me trataron como un invitado VIP

Finalmente, el capitán apareció:

Capitán: Bueno, creo que de momento todo está correcto. Puedes irte, pero deberías marcharte y no volver por la zona. Necesitas alguna cosa?

Yo: Bueno, la verdad es un poquitín tarde y ya no creo que me de tiempo de volver a Beirut en autobús. El último de Nabatiyeh a Saida era sobre las 5 de la tarde.

– Capitán: OK. Vale. Tenemos a una unidad que en un rato se dirigirá a Saida. Quizás podrías marcharte con ellos y coger el autobús desde Saida

– Yo: Esto estaría súper bien! Gracias!

Todavía faltaba tiempo, así que me quedé en la base y estuve pasando el rato con ellos. Incluso les enseñé mi página web, y les dije que en breves escribiría una guía de viaje sobre el Líbano y les diría a todo el mundo lo de puta madre que es su país. Pude ver la cara de entusiasmo en sus expresiones, así que con dos cojones bien grandes les dije:

Yo: Creéis que podría volver al muro y echarle un par de fotos a los grafitis? No llegué a tomarles ninguna, y la verdad es que estaría súper bien poder incluirlas en mi página. Qué pensáis?

Empezaron a conversar entre ellos en árabe hasta que el capitán dijo:

Capitán: Vale, pero alguien tendrá que acompañarte

Selfie con un soldado libanés!
Selfie con un soldado libanés!

Fui acusado y detenido por ser potencialmente sospechoso de ser un espía del Estado Islámico. Me interrogaron y me dejaron en una habitación durante horas. Llamaron a un general del ejército español para asegurarse de que no fuese un sujeto peligroso. Pero al final, fui tratado como un invitado VIP.

No sólo me llevaron en coche hasta Saida y me acompañaron hasta el muro para hechar las fotos, sino que encima pude hacerme un selfie con un oficial. Si nunca has estado en el Líbano, sabrás que cualquier contacto de este tipo con alguien del ejército, es totalmente inusual.

Los grafities del muro que separa Israel del Líbano
Más dibujos sobre el muro

 

Información práctica

Permisos – Se necesita de un permiso especial para entrar en las áreas de Hezbollah. Es muy fácil de obtener y lo consigues en la comisaría de Saida. Ten en cuenta que dicho permiso te permite entrar en el área, pero esto no significa que puedas hechar fotos o caminar libremente a lo largo del muro. Hay limitaciones.

Cómo llegar? Desde Beirut, dirígete a la estación de autobús Cola y coge un bus hacia Saida (2,500LB, 30 minutos). Desde Saida, coge otro autobús hasta Nabatiyeh (3,000LB, 30 minutos). En Nabatiyeh, tienes que coger un taxi compartido a Kfarkela (5,000LB, 25 minutos). Tienes que bajarte tan pronto como veas el muro. Ten en cuenta que para llenar el taxi compartido podrías incluso esperarte una hora bien buena.

Un consejo – A unos 7km al sur de Kfarkela, se encuentra la base militar oficial de las Naciones Unidas. Conozco a gente que ha estado allí, y dicen que no hay ningún problema. Yo no fui porque me detuvieron. Si deseas dirigirte allí, dile al taxista: United Nations. Lo entendrá.

 

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Espía Estado Islámico

 

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