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Aunque personalmente creo que el Kurdistán no es un destino particularmente difícil y es, de hecho, bastante seguro, en el fondo no podemos olvidar que es una zona volátil y un estado militarizado que pertenece a Irak. El siguiente artículo te cuenta las aventuras por las qué pasé mientras viajaba por el Kurdistán con mi mochila y tiene cómo fin mostrarte el tipo de experiencias que se pueden llegar a tener. Para toda la información práctica, no te olvides de leer: 50 Consejos para viajar al Kurdistán iraquí

Todo empezó una agradable tarde de abril en el Kurdistán iraquí.

Me encontraba con Karez, un chaval de unos veinte y pocos años que me había recogido con su pedazo de BMW mientras hacía autoestop.

Nos habíamos parado al lado de la carretera para ver la puesta de sol y las vistas, no sin antes pasar por el distrito cristiano de Soran a comprar un buen par de cervezas.

Aunque parezca mentira, estábamos teniendo una conversación de lo más banal, muy parecida a la que tendrían los paletas del bar Manolo de mi pueblo y muy diferente del tipo de conversaciones que pensé que nunca tendría con la gente de Irak.

Karez: Te gusta mi coche?

Karez estaba realmente obsesionado con su coche, así que nos pasamos toda la tarde hablando de su coche, de si me gustan los coches y de no sé qué novia italiana que decía que tenía, pero que resultaba que nunca había visto, aunque se ve que hablaban por Skype bastante a menudo.

Karez: Te gustaría hablar con ella?

Yo: No especialmente.

Pero cogió su teléfono, la llamó y en menos de 2 minutos estaba mirando a una italiana en pijama a través de su móvil.

Karez: Dile algo

Ni tenía ganas de hablar con ella ni tampoco sabía qué decirle, pero por suerte, al segundo de abrir la boca me colgó.

Karez: Es que es muy vergonzosa – Dijo como riendo

Karez era el típico chico de pueblo de esta parte parte del mundo, de los que ya había conocido a montones viajando por Oriente Medio, pero era un buen chaval y nos estábamos echando unas risas.

Una familia de kurdos y yo en medio

Sin embargo, nuestra felicidad se vio de repente perturbada por un tío con una cara de capullo que flipas que se acercó a discutir con Karez en kurdo, sin saber yo qué es lo que estaba pasando. Después me dijo:

Tío con cara de capullo: Pasaporte?

Yo: Por qué? Quién eres tú?

Tío con cara de capullo: Dame tu pasaporte. 

Yo: No te voy a dar mi pasaporte. Si eres policía, enséñame tu placa. 

No me la quería enseñar, así que yo tampoco le di mi pasaporte.

Yo: Cuando me enseñes la placa te lo doy.

Suspirando enormemente, como si de un gran esfuerzo se tratase, se fue de vuelta al coche y volvió, cabreadísimo, con su placa.

Le di mi pasaporte, lo comprobó, pero al ver que no podía hacerme nada, empezó a echarme bulla por la cerveza.

Beber era legal y más si estábamos a las afueras del pueblo y lo tenía 100% comprobado, sobretodo después de haber estado bebiendo todos los días. Sin embargo, nada más hace falta encontrarte un policía toca-cojones para que te arruine el día y según Karez, aquel policía era un cabrón.

Poli: Por qué bebes cerveza?

Yo: Según tengo entendido es completamente legal y además, la acabo de comprar aquí al lado.

Poli: Dame tu cámara. 

Me cogió la cámara y se la llevó como 10 minutos. Intenté acercarme pero me dijo que no me moviese.

Al volver, me hizo pasar las fotos una por una.

Yo: En serio. Cuál es tu problema? Llevo por aquí una semana, conociendo siempre a gente alucinante y tú eres el único que ha venido a buscarme problemas. 

Karez: Dice que eres una persona sospechosa.  

Yo: Anda va, sospechoso de qué?

Después de ver las fotos, me hizo posar con la cerveza en la mano mientras me sacaba fotos desde varias perspectivas. Sí, muy raro.

Acto seguido, empezó a vaciar todo lo de mi mochila, sacándome fotos mientras sujetaba cada una de las cosas que había dentro.

Lo bueno vino cuando el colega abrió mi libreta para leer mis notas, y encontró como restos de un caramelo pegado en una de las páginas del medio. Sinceramente, no sabía de donde había salido.

Poli: Oooh, ohhh, qué es esto?

Yo: El qué?

No es broma. El tío se puso a olerlo y me dijo:

Poli: Droga?

Pero qué tío más tonto. Encima de cabrón es un poli de pacotilla.

Yo: Pues claro que no. Debe de ser restos de un caramelo o algo parecido.  

Siguió hurgando entre mis cosas y si os soy sincero, estaba preocupado de que me encontrase el drone, porque estaba seguro que me daría problemas.

Y vaya si me los dio.

A la que lo encontró, no dudó en llamar a no sé quien por teléfono, y en menos de 15 minutos, llegaron 4 soldados peshmergas en dos coches militares, con cara de cabrones, pero mucho más amables que el otro tonto, aunque no hablaban nada de inglés.

Militar: Por qué tienes un drone? – Me tradujo el policía

Yo: Bueno, como puedes ver en mi pasaporte, llevo meses viajando y de la misma manera que llevo ropa de invierno y aquí no la uso, pues también tengo el drone.  

Era totalmente cierto y juro que no lo había volado en Irak, y no pensaba hacerlo.

Militar: Y por qué lo tienes en tu mochila y no lo dejas en el hotel?

Yo: Pues porque nunca dejo nada de valor en el hostal.

Aunque mi historia era cierta, no les resultó muy creíble, así que, supuestamente, me arrestaron y me llevaron de cabeza a una base militar.

Este tipo de aventuras suelen ser emocionantes, pero esta vez estaba bien cabreado por culpa de aquel tipo y además, tenía miedo de perder mi drone.

Me metieron en una sala con los militares. Estábamos todos de pie alrededor de un escritorio en donde estaba sentado un hombre muy mayor, también vestido de militar, y que asumí que era el que estaba al mando.

Nadie hablaba inglés, pero usábamos un intérprete a través del teléfono.

De nuevo, me hacían las mismas preguntas:

Que por qué tenía un drone y que si no lo volaba, por qué lo tenía en la mochila.

Yo me aferraba a mis mismos, sinceros argumentos, pero no se acaban de fiar.

El intérprete me dijo que lo más seguro es que me dejasen ir, pero que se quedarían con el drone.

Intérprete: Los drones los usan el Estado Islámico como herramienta de espionaje, así que normalmente somos muy estrictos con este tema. Lo siento, pero debes de dejar el drone.

Les conté la misma historia, diciéndoles que soy viajero, que lo pueden ver en mi pasaporte, les enseñé el blog y les invitaba a que me mirasen la tarjeta SD del drone, mi portátil y todo lo que quieran y que verían que no tomé ninguna foto y que no tengo nada que esconder.

Me costó mucho convencerles, pero no sé cómo, al final me dejaron ir, y encima disculpándose por el trato que había recibido del anterior policía.

Un avión militar del ejército de Sadam

 

Allí me di cuenta de que, probablemente, el Kurdistán no sea tan fácil como había llegado a pensar

Esta fue mi segunda visita al Kurdistán iraquí.

La primera fue en 2015, cuando todavía pertenecía al mundo corporativo y mis viajes coincidían con las pocas vacaciones que la empresa me daba.

Así pues, con poquitos días que tenía, decidí quedarme únicamente en Erbil y alquilé un guía / conductor para que me llevase durante el día a donde yo quisiera.

Todo fue muy fácil y desde entonces, había estado promocionando el Kurdistán como un lugar fácil, agradable y equiparable con Jordania.

Pero me equivoqué.

Irak es un estado militar que está en plena guerra con el Estado Islámico, así que por muy seguro, autónomo y diferente que sea el Kurdistán, éste todavía pertenece a Irak y es una región altamente inestable, sin infraestructura turística y con una gran presencia militar.

Por otro lado, lo bueno de viajar por un país con este contexto militar es que también conoces a personas que han vivido estas experiencias en primera persona y que tienen historias increíbles que contar.

Jugando con un tanque, en Suleimaniyah

 

El día que conocí a Razmi

Acababa de llegar a Aqrah, un pueblo de montaña del centro del Kurdistán.

Estaba merodeando por los callejones del mercado, cuando se me acercó un tipo:

Hola, de dónde eres?

Era un hombre de unos 60 años llamado Razmi, un tanto excéntrico, de los que me caen bien.

Razmi: Vamos a tomar un poco de chai

Razmi era un hombre extremadamente hiperactivo para su edad. No paraba de hablar y de ir de aquí para allá. No obstante, no se me hacía nada pesado, sino todo lo contrario.

A pesar de ser un hombre kurdo de pueblo, Razmi hablaba muy bien el inglés y además sabía como tratarte, así que rápidamente deduje que aquel tío tenía alguna historia interesante que contar.

Esto es Aqrah

Yo: Dónde aprendiste inglés?

Razmi había vivido 10 años en Austria, pero cuando Sadam Hussein ocupó el Kurdistán iraquí, el régimen de Sadam secuestró a su padre y hermano y lo amenazaron con matarlos si no volvía de Austria.

Razmi: Tuve que volver, no tenía opción.

Yo: Y no tenías pasaporte austríaco? Qué hiciste con él?

Lo tuve que dejar. Sabía me iban a registrar en el aeropuerto y si me lo hubiesen encontrado, me habrían encerrado e incluso matado.

Su historia era impresionante, pero aquí no acababa todo.

En los últimos años, había estado trabajando de intérprete para el ejército americano en la ciudad de Mosul, en donde vivía y trabajaba su hermano.

Razmi: Hace un par de años, cuando los del Estado Islámico se enteraron de que estaba ayudando a los americanos, buscaron a mi hermano y lo mataron a sangre fría, entrando en su tienda a punta de pistola. 

Viajar por Irak en mochila no se trata de las aventuras que uno vive, sino de las historias ajenas, historias humanas que suceden como consecuencia de grandes crisis humanitarias que de alguna manera afectan a la población mundial entera, y que para empatizar y aprender, uno las debe escuchar en primera persona, como lo que me dijo el refugiado que conocí el día que visité el campo de refugiados sirio, cuando le pregunté como había llegado hasta allí:

Refugiado: El Estado Islámico llegó a nuestra aldea y nos dieron dos opciones: o adaptarnos a sus leyes y estilo de vida o huir. Obviamente, preferimos huir.

Han pasado varios meses desde que escuché estas historias pero cuando las recuerdo, todavía se me pone la piel de gallina…

Un refugiado sirio con su guitarra

 

Y debes de estar también preparado para lo que te pueda pasar

Viajar por el Kurdistán es un aprendizaje continuo, lleno de aventuras, pero también debes de tener en cuenta que allí todo vale.

Recuerda que en Irak, la infraestructura turística no está desarrollada.

Alguna vez has visitado un país sub-desarrollado donde no existe el turismo? Sabes cuál es su gran peculiaridad y diferencia?

Fuera de las capitales, donde la mayoría de los habitantes tienen un poder adquisitivo bajo, no hay hoteles y las opciones de restaurantes se limitan digamos a lo que comen los de clase más baja, que a menudo tiende a ser extremadamente repetitiva y poco higiénica.

A mí personalmente no me supone ningún problema y es que al fin y al cabo, siempre encuentras algún lugar para dormir, ya sea en un hostal tétrico, en casa de un desconocido y potencialmente, si hay suerte, en Couchsurfing.

Muchas selfies todos días

Sin embargo, no todo el mundo está preparado para afrontar tales situaciones e incluso a mí puede que me salgan las cosas mal, que es lo que me pasó en Aqrah.

Mientras me tomaba un chai con Razmi, le conté que quería ir a visitar el campo de refugiados de Aqrah.

Yo: Sabes si es posible visitarlo, así sin más, sin permiso alguno?

Razmi: Supongo que si traes comida o cualquier otra cosa estarás más que bienvenido, pero si quieres se lo podemos preguntar al director. Es amigo mío y vive aquí cerca. 

Perfecto.

Me dijo que el director del campo era un kurdo local que también resultaba ser el más rico de Aqrah, y es que la mitad de las tierras eran suyas.

Fuimos a su casa, o mansión mejor dicho, donde me recibieron con los brazos abiertos.

Razmi: Este es Joan y le gustaría ir mañana a ayudar al campo de Aqrah

Director: Vale. Puedes venir conmigo mañana a las 9h y así te enseño cuáles son los refugiados más necesitados.

La verdad es que sonaba un muy buen plan.

Director: Dónde duermes hoy?

Yo: Todavía no lo sé. No he encontrado ningún hotel y mi mochila está en un restaurante.

Director: Pues ve a buscarla y te quedas a dormir aquí.

Parecía el plan perfecto. Dormir en aquella mansión, con buena gente y además visitar el campo con el director.

Estuvimos allí tomando té y hablando un buen rato, hasta que me fui a buscar mi mochila.

Cuando volví, Razmi todavía estaba allí, al igual que toda la familia del director.

Saludé a su mujer y sus hijas, pero no me hicieron ningún caso. Fui a mi habitación a dejar mis cosas y al salir al jardín, el director así como enfadado me dijo:

No puedes quedarte aquí.

Yo: Perdón?

Director: Tienes que marcharte

Yo: Vale, pero me hubiese gustado que me lo hubieses dicho antes. Ahora son las 9 de la noche y no sé ni donde hay un hotel, pero bueno. Sin embargo, la invitación de mañana al campo sigue en pie todavía?

Director: No. Llamé al campo y me dijeron que necesitas un permiso, para visitarlo y no lo sabía. 

Yo: O sea, eres el director y no sabía que se requería de permiso?

Entré a coger mi mochila y me fui sin que me dijese adiós. Me echó de su casa, así sin más y nunca llegué a entenderlo.

Habré dicho algo malo?

Razmi me dijo que lo sentía, que tampoco lo entendía y que no me podía quedar en su casa por temas de espacio. No pasaba nada, él ya había hecho suficiente.

Me dio la dirección de un hotel, que estaba a 2km fuera del pueblo, pero cuando llegué, resultaba estar cerrado.

Pregunté por un segundo hotel y todo el mundo me mencionaba el mismo que mostraba maps.me, 2km todavía más lejos.

Pero adivina… Llegué y estaba también cerrado.

Me dijeron que había otro todavía más lejos, pero me dije:

A tomar por el culo, yo me planto la tienda aquí mismo. 

El dueño del supermercado frente a mi tienda

Había un supermercado y como un poco de césped al lado de la entrada.

Yo: Hola, os importa que acampe aquí?

Los del súper:

Yo: cámping, tienda…

Los del súper:

No entendían nada, pero les enseñé la tienda de campaña y el saco y dijeron que vale, que ningún problema.

Bueno, de hecho no es que no les molestase en absoluto, sino que se mostraron encantados. Llamaron amigos para contarles, nos tomamos fotos, me dieron de comer y pasé una noche cojonuda que hizo que se me pasara el enfado de inmediato.

Al final todo salió bien, más que nada porque estaba preparado y porque estoy dispuesto a enfrentarme a este tipo de situaciones.

Sin embargo, deberás de preguntarte: estoy [email protected] a entrentarme a tales circunstancias?

Personalmente, no creo que el Kurdistán sea un país extremadamente difícil, sobretodo si lo comparamos con otros lugares más hardcore del tipo Afganistán o países del oeste de África del tipo Angola.

No es que sea complicado, aunque como ves, tampoco es que sea un paseo a lo Halong Bay en Vietnam.

Debes estar [email protected], quizás con cierta experiencia en viajar a países como India o Irán, que son más facilitos.

A menudo, mucha gente me escribe muy emocionada, diciendo que se mueren por ir al Kurdistán, y que les conseguí despertar las ganas gracias a todas las fotos y artículos que escribí.

No hay nada de malo en ello y sinceramente, me pone contento, pero mi punto está en que, dependiendo a donde vayas, si vas tú sólo con tu mochila, a veces podría resultar un poco duro, sobretodo si no dispones de mucha experiencia.

No obstante, si eres de los que no disfruta mucho de la incertidumbre, no significa que no puedas ir al Kurdistán.

De hecho, mucha gente lo visita con la ayuda de un guía y su experiencia fue también muy gratificante.

Kurdistán puede ser un país para todo el mundo. Es seguro, lleno de historia y tiene una gente cojonuda.

Si vas en busca de un buen guía, te recomiendo enormemente que vayas con Karwan, el guía independiente que está detrás de Iraqi Kurdistan Tours. Si buscas información sobre él online, verás que tiene un montón de buenas referencias por parte de muchos viajeros, y es que el tío se está convirtiendo en toda una leyenda. Además, por ser lector de este blog te puedes llevar un descuento del 5%, usando mi código promocional ATC-KURD. Simplemente, mándale un email a [email protected], mencionando el código de Against the Compass. (Por cierto, Karwan habla inglés).

 

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5 comments

  1. Menudas historias. Irak-Kurdistán no es que me atraigan especialmente, pero si que me gustaría ir a Afganistán, a la zona de Kandahar, aunque he leido que es problemático.
    Me gustaría saber que drone llevas, pues quiero comprar uno, pero que no sea uno de esos tan caros.
    Que tengas bonitos viajes.
    Un abrazo.

    1. Yo nunca he estado en Afganistán, no todavía. Ostia pero Kandahar es zona bien roja eh? La ciudad de momento no está invadida pero toda la provincia, o sea nada más salir de la ciudad, es zona de talibanes e incluso Kandahar ciudad es volátil. Si decides ir, procura tener buenos contactos! En cuanto al drone tengo un DJI Mavic Pro

      1. Si, ya sé que Kandahar es bien rojo rojo. Es algo que tienes pendiente, en mi caso desde pequeño, y es curioso, siempre que me acuerdo de Afganistán lo relaciono con Franco, sí, nuestro Franco.
        Leí el libro «Invierno en Kandahar» y aunque me supo a poco, aumentó mi interés. Lo mismo me pasó con Petra, vi un reportaje hace muchísimos años, hasta que un día pude ir por casualidad en un viaje a Indonesia.
        El Mavic Pro, me tiene harto, no es porque sea mal drone, ya que todos los bloggers que leo lo llevan, pero es caro.
        Bueno, a ver si un día que estés por Rosas y te vaya bien quedamos a tomar algo y nos conocemos, seguro que tienes mucho que compartir. Yo vivo en Tordera.
        Buen viaje.

  2. Cristina Gutierrez La Madrid

    Genial, me encantó tu crónica…. todo el mundo islámico es curioso, siempre enfrentado con occidente, no perdonan las cruzadas…
    Vale, mándame más crónicas chaval

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